11 argumentos que explica por qué las parejas infelices nunca terminan

Cuando una relación amorosa comienza, por lo general todo es hermoso y excitante, y como todo en esta vida, si no se cuida, pude terminar siendo una real pesadilla.

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Lo más complejo de este punto de las relaciones, es como bien dice el dicho, que el amor es ciego y esto hace que quienes están inmersos en la relación no sean capaces de ver lo dañina que esta puede ser tanto para la pareja, como para quienes la rodean.

Uno de los factores más influyentes al momento de decidir seguir con una relación tortuosa o “tóxica” es el miedo, principalmente el miedo a estar solos, a encontrarse consigo mismo, verse al desnudo, virtudes y defectos expuestos al ojo más crítico, el propio.

En el portal especializado Psychology Today (Psicología de hoy) la psicoterapeuta estadounidense Linda Esposito, explica algunas de las razones más recurrentes para mantenerse dentro de estas situaciones y como los amigos o cercanos se ven afectados por los quiebres de estas relaciones. Y es que siempre que hay un quiebre en una relación, hay también un amigo detrás que hace de “pañuelo de lágrimas”. Pero, no siempre las cosas son lo que parecen, y muchas veces quien dice ser la víctima puede ser el victimario.

Cuando una pareja se miente, posterior a esto siempre será necesario cubrir esa mentira con otra mentira, y este círculo vicioso es muy difícil de romper, ya que por lo general hay muchos sentimientos de culpa o vergüenza involucrados, sabemos que la disfuncionalidad de una pareja es responsabilidad de ambos por partes iguales, y es por esta razón, que es muy importante perder el miedo y salir de la prisión tóxica del engaño, finalmente una relación saludable, es una relación en la que ambas partes se ven retroalimentadas, ambas partes crecen y se desenvuelven en una forma en la que se permiten ser libres, pero acompañándose en su libertad.

En este sentido, Linda Esposito escribió las 11 cosas que aprendió -durante su vida profesional- sobre las parejas disfuncionales que se perpetúan en el tiempo:

1. Las cosas no son siempre lo que parecen en las relaciones. Por ejemplo, la pareja aparentemente dependiente (o subordinada) puede realmente tener el poder.

2. El manso y humilde puede actuar nada más que por ira. Esto no quiere decir que no está en plena ebullición en el interior, es sólo que su ira se expresa de manera diferente.

3. Verbalizada o no, la ira siempre va a alguna parte.

4. La persona que hace la mayor parte de las cosas en una relación es la dominante. Cada vez que hay una distribución desigual de las tareas dentro de una relación, la persona menos activa es la que depende de la otra y cuando su compañero no está, se siente perdida.

5. Las personas dependientes son personas que acumulan mucha ira.

6. Las parejas desarrollan patrones o “acuerdos”. Esto es muy poco saludable cuando el propósito de esos patrones o acuerdos tácitos es permitir u ocultar hábitos disfuncionales, como la infidelidad, el gasto excesivo o conductas abusivas.

7. Siempre que hay un conflicto en curso, hay un acuerdo subyacente. Los adultos son participantes voluntarios en asociaciones (como una relación de pareja). Las razones más comunes citadas para permanecer juntos incluyen: los niños, las finanzas, el tiempo invertido, la vergüenza de la separación, y la religión, entre otros, pero el problema más grande puede ser cuando uno cree que merece ser maltratado.

Una vez que interiorizas el mensaje de que no mereces el maltrato emocional, el escenario está listo para el cambio. Vas a llegar a desarrollar un ego sano, y aprenderás a decir que no. Con el tiempo, te darás cuenta de que ninguna condición social, posesión material o presión externa, justifica esta infelicidad.

8. Los acuerdos disfuncionales significan que ambas partes son cómplices en secreto. Si están enterrando la verdad, la realidad es una mentira, y con el fin de mantener viva la mentira, ambos miembros de la relación tienen que estar continuamente mintiendo.

9. 

La mentira crea vergüenza y culpa, lo que lleva de nuevo a la ira. Puede ser la ira en ti mismo por no defender tus valores, o la ira a tu pareja por no cambiar sus hábitos tóxicos. Y cuando proyectas ese enojo hacia tu pareja, sientes un alivio temporal.

10. Las personas emocionalmente saludables aprenden a tolerar, aceptar y controlar su ira.
 Una vez que la ira es reconocida en todas sus formas (ocultas y manifiestas), las herramientas para gestionarlas están en su lugar, y estás listo para dar un paso al costado

11. ¿Cuando abandonas este tipo de relación? Cuando ya no tienes miedo de quedarte solo con tu ira.