5 personas que rechazaron ofertas millonarias con tal de no vender sus casas

Comprar una casa para que sea el hogar de tu familia no es cualquier cosa, el cariño por tu apartamento muchas veces va más allá del dinero que hayas desembolsado para tenerlo.

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¿Recuerdas la película Up? Aquella increíble historia animada que llenó de emoción y lágrimas tanto a niños como adultos. Pues bien, aquella película fue inspirada principalmente en una casita ubicada en Seattle, propiedad de Edith Mcefield. Esta mujer se negó a vender su casa para guardar la memoria de su madre al igual que en la historia de la película Up, un hombre luego de morir su esposa decide conservar para siempre su casa.

En este curioso artículo que hemos preparado para ti podrás echarle un ojo a varias historias de personas que decidieron conservar sus casas negándose a cualquier negociación repentina, de hecho, muchas de estas casas se quedaron rodeadas de grandes comerciales y zonas industriales.

La casita de Edith Mcefield en Seattle, en la que se basaron para la película ‘Up’

La mujer se negó rotundamente a la venta de la casa a pesar de que el complejo comercial le llegó a ofrecer una buena suma

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Esta es la casita de la famosa película Up, ¿recuerda mucho a la de arriba verdad?

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Este es Barry Martin, el jefe del complejo comercial en construcción quien poco a poco se hizo amigo de Edith.

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Aunque Edith en aquel entonces ya no era una jovencita, se dice que fue muy fuerte en sus decisiones.

Según Barry, Edith contaba que estuvo trabajando durante varios años como espía para la inteligencia británica alemana y que además escapó del campo de concentración de Dachau. Por si fuera apoco, aseguraba que su primo era el conocido Benny Goodman, músico de jazz.

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Después de salir de Europa, Edith murió en Estados Unidos luego de regresar para cuidar de su madre.

Cuando su madre murió decidió quedarse para siempre en esta casita inspiradora. Fue entonces cuando Barry comenzó a hacerse amigo de ella para intentar conversarla sobre la venta de la casa.

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Barry fue inteligente diciéndole a Edith (en esta foto) que ese día sería muy ruidoso debido a las construcciones, tratando de conversarla para que se fuera. El mismo día Edith lo llamó pero no para irse del lugar, ¡sino para que la llevara a la peluquería cercana! Entonces su amistad inició.

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Aunque fueron más de un millón de dólares los que se pudo llevar Edith si vendía la casa, repetía la misma frase todo el tiempo: “Yo no voy a mudarme, no quiero el dinero, mi madre murió aquí”.

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Lo más triste del caso es que Edith no logró ver la película pues falleció un año antes de su estreno en 2008, y por supuesto, Barry la cuidó hasta sus últimos días, quien luego heredó la casa pero en vez de demolerla, decidió mantenerla en su sitio para honrar a su amiga Edith. La vendió a una persona que se comprometió a mantenerla intacta.

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Otra historia impresionante tiene a Yang Wu y Wu Ping como protagonistas

Los Wu, quienes eran los dueños de esta casa en mitad de una excavación, batallaron hasta el final con tal de impedir que su casa desapareciera.

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Había 241 propietarios, pero los Wu fueron los únicos que decidieron negarse a su venta. Las negociaciones duraron más de dos años hasta el 2007 cuando las excavaciones iniciaron (fueron más de 300mil dólares ofrecidos a los propietarios).

Los Wu vivieron varias semanas de fama entre los medios que se interesaban por conocer la polémica, incluso medios internacionales.

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“Nuestra dignidad está primero de la mano de nuestros derechos”, decían los Wu en numerosas ruedas de prensa.

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Este es el valiente marido que decidió posarse sobre su casa sin importar la presión de las autoridades el día que habían fijado como ultimátum. Se quedó en su terraza ondeando una bandera china.

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Gracias a las excavaciones, al menos 280 casas fueron detonadas, y la de los Wu se quedó con este aspecto desolador.

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A pesar de toda la polémica, la pareja finalmente abandonó el lugar y ambas partes salieron ganando. Los Wu ahora viven en una casa similar en Shapingba.

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Conoce los campos de cultivos que han negado su venta por más 40 años

Muy cerca del aeropuerto internacional de Narita, Japón, se pueden ver estos campos de cultivo los cuales sus propietarios se niegan a abandonar a pesar de las continuas presiones.

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Lo realmente impresionante es que hay sólo 30 metros de distancia entre los aviones que aterrizan y los cultivos.

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En 1969 todas las tierras fueron evacuadas para iniciar con la construcción del aeropuerto.

Se cuenta que la policía local llegó a causar terror entre los agricultores para intentar hacerlos abandonar las tierras, aunque sólo lograron hacerlos famosos recibiendo así apoyo de todos los agricultores japoneses.

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El arquitecto que rechazó una suma millonaria para conservar su casa

En pleno Washington, el dueño de esta casa se negó muchísimas veces a su venta. Exactamente está en Massachusetts Avenue y su dueño es un arquitecto de 69 años.

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Ofrecieron hasta 3 millones de dólares en 2003 por la casa, pero su dueño rechazó la oferta. De hecho, en la actualidad Austin Spriggs (el dueño) todavía posee la casa, la utiliza como oficina de arquitectura.

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La casita en China que se niega a desaparecer

En plena zona comercial, está esta casa en Changsha, China. En ella viven varias personas y al mismo tiempo sirve de negocio en la planta baja.

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Gracias a que el capitalismo cada día se propaga un poco más en China, la casa quedó totalmente fuera de la zona en donde se suponía debería estar (ahora yacen edificios comerciales). A este tipo de casas se les conoce en China como casas clavo, pues han quedado en medio de la nada ‘clavadas’ al suelo aferrándose a su existencia.

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