7 pasos para romper con un viejo hábito y tomar uno nuevo

Para romper con un viejo hábito, que normalmente suele ser perjudicial a estas alturas de la vida para nuestra salud, sólo tenemos que entender cómo actúa en nuestra mente y cuáles son los efectos de dependencia que ha adquirido con el paso de los años nuestro cuerpo.

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“Los que aman de alguna manera pueden sentir la tierra” nos comentaba Gertrude Stein. Y si nos paramos a pensar por un instante, la verdad es que no le falta razón. Pero igualmente es cierto que algunos hábitos nos convierten a la larga en autómatas y nos despojan de toda iniciativa y libertad, reduciendo nuestras vidas a un cúmulo de rutinas que vuelven gris nuestra existencia.

Es por eso que tenemos que re-encantar el mundo en la medida de nuestras posibilidades, consiguiendo que nuestras vidas sean disfrutadas de una manera plena y no simplemente arañar la superficie de la felicidad.

¿Sabe cuál es el motivo por el que fallamos en nuestras resoluciones de Año Nuevo antes de que acabe el mes de enero? Pues porque olvidamos que todo cambio requiere a su vez la supresión de ciertos hábitos, y esto es una de las cosas más complicadas que existen.

“Los viejos hábitos nunca mueren”. ¿Cuántas veces ha escuchado esta frase? Pues el experto en sicología Jeremy Dean ha encontrado la fórmula matemática exacta que puede desmentir la afirmación anterior. Como nos cuenta en su libro Making Habits, Breaking Habits: Why We Do Things, Why We Don’t, and How to Make Any Change Stick, tenemos que descubrir lo que se oculta detrás de los hábitos mediante la evidencia material de su formación.

En un primer momento, Jeremy Dean investiga cuanto tiempo necesitamos para adquirir un hábito, que para este especialista es todo aquello que nos lleva a actuar sin pensar lo que hacemos, lo que en términos científicos se conoce como automaticidad.

Los resultados de su estudio arrojan las siguientes conclusiones: un hábito toma por norma general un par de meses en formarse, aunque está claro que esto varía según las personas y según el hábito, ya que algunos son aceptados más lentamente que otros.

Actitudes sencillas, como tomar un vaso de agua tras haber desayunado, pueden tardar no más de 20 días en consolidarse. Mientras que otras tareas que requieren un mayor esfuerzo, como hacer ejercicio todas las mañanas, tardan casi tres meses.

Pero la pregunta que todos nos hacemos es ¿Cómo romper un hábito que se ha convertido en parte de nuestra vida sin darnos cuenta y que tenemos automatizado? Pues según Jeremy Dean, tenemos que seguir los siguientes pasos:

  1. Piense en cosas pequeñas

Empiece por hacer pequeños cambios, muy modestos al principio. Comenzar con brusquedad sólo hará que la situación se nos vaya más fácilmente de las manos. En este sentido, puede ser buena idea dividir lo que queremos cambiar en trozos más manejables. Por ejemplo, si queremos dejar de fumar, a lo mejor no es conveniente hacerlo de golpe, sino reducir regularmente la cantidad de cigarrillos hasta eliminarlos, usar parches de nicotina o cigarrillos eléctricos y finalmente, tras este proceso, acabar con este mal hábito por completo.

  1. Contraste mental

Aunque sea complicado, tenemos que elegir las cosas que queremos cambiar y mantenernos firmes en nuestra decisión. Para ayudarnos a conseguirlo Dean nos propone el siguiente método, que lo sicólogos suelen llamar contraste mental, y que consiste en comparar los elementos positivos de nuestro proyecto para cambiar un hábito, con las dificultades a las que tendremos que hacer frente en el camino.

Esto nos va a ayudar a superar mejor los obstáculos a los que nos enfrentaremos durante el proceso, ya que en lugar de encontrárnoslos de golpe van a ser situaciones en las que previamente hemos pensado y en algunos casos incluso encontrado una solución. Además, nos permite ser más realistas acerca de lo que es posible o no.

Los estudios nos señalan que este tipo de contraste mental sirve para que las personas que se han adjudicado ciertos planes pocos realistas renuncien a ellos, al mismo tiempo que ponen todo su empeño y energía en aquellos que sí pueden llevar a cabo.

  1. Repita

Como hemos mencionado anteriormente, cada vez que repetimos diariamente una acción ésta acaba por convertirse en un hábito nuevo con el transcurso del tiempo. Por lo tanto, tenemos que saber qué es lo que queremos conseguir y comenzar a repetirlo todos los días.

  1. No suprima

Intentar suprimir los pensamientos y las sensaciones sólo conseguirá hacerlos más fuertes. Pues igual pasa con los hábitos, siguiendo el ejemplo anterior, si queremos dejar de fumar y no dejamos de pensar en ello, nuestra cabeza va a ver paquetes de tabaco por todas partes.

  1. En lugar de ello, reemplace

Acabar con un hábito normalmente se consigue a cambio de reemplazarlo por otro, no es algo que simplemente muera sin más. Por ello, tenemos que pensar cuál va a ser el nuevo hábito que queremos adquirir, normalmente algo que no sea nocivo para la salud y que nos haga sentir bien. Por ejemplo, cada vez que sientas la necesidad de fumar un cigarro, puedes tomar una infusión o hacer deporte.

  1. Comprométase

Es más complicado acabar con un viejo hábito cuando tenemos el estómago vacío o estamos terriblemente cansados. Por tanto, debemos comprometernos con nosotros mismos y entender que aunque no estemos de humor, jamás debemos ceder en nuestra resolución. Todo irá mucho mejor cuando tengamos el autocontrol de nuestra mente y cuerpo. Debemos cuidar de nosotros para ayudarnos a cambiar.

  1. Reafirmación

Otra manera de no cejar en nuestro empeño y mantener un total autocontrol es a través de la reafirmación. Básicamente vamos a tener siempre en mente lo que queremos conseguir, el porqué y por las personas que lo hacemos. Si pensamos constantemente en ello, nunca lo olvidaremos y si estamos en una situación delicada, recordar el motivo de nuestro esfuerzo nos hará ser más fuertes.