Experta indica por qué no se debe obligar a los niños a dar besos y abrazos

El libro  “Mi cuerpo es un regalo” representa a miles de niños y niñas que no quieren ser besados ni abrazados por adultos. Respetar los espacios, decisiones, ritmos de los pequeños y pequeñas es fundamental para su desarrollo, aunque a veces esto provoque no ser “cordiales”

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Vinka Jackson, madre, psicóloga y autora del libro “Mi cuerpo es un regalo”, se inspiró al escribir,  en sus hijos y niños a los cuales veía expuestos a situaciones incomodas, cuando sus propios padres o cercanos les decían “Dele un besito a la tía no sea pesadito” y los pequeños debían hacerlo obligados ya que no sentían las ganas de tener contacto físico.

Obligar a dar muestras de cariños sin que ellos quieran puede afectar a los pequeños, según la psicóloga respetar el espacio y decisiones de los niños es fundamental para su desarrollo y futuro, ya que deben criarse sin miedo a poder decir NO cuando lo estimen necesario, así lo explicó, “Para los niños es fundamental aprender sobre sus preferencias y sus límites, y esto no sólo es para el cuidado y autocuidado durante la niñez, sino que es la base para todo el ejercicio del consentimiento y la libertad en años de la juventud y adultez”

Los niños tienen derecho a que sus ritmos sean respetados y a saber que pueden expresarse, elegir de qué forma prefieren vincularse con los adultos y también con otros niños, “Sí a nosotros los grandes, nadie podría o debería obligarnos a besar o abrazar a alguien si no queremos. El mismo respeto merecen los niños”, enfatizó la psicóloga.

Por lo mismo, es fundamental respetar su decisión preguntándoles previamente “¿Cómo quieres saludar al abuelo?” o “¿Me quieres dar un abrazo ahora o mejor después?”, por ejemplo. Jackson identificó estas frases como un “tremendo regalo” que se les hace a su desarrollo y a la relación soberana con sus cuerpos.

Al preguntar a la autora si al insistir en que los niños muestren afecto ¿están propiciando instancias de abusos posteriores? La autora de “Mi cuerpo es un regalo” insistió en que “no es recomendable en lo absoluto, que los grandes entreguemos el mensaje de que podemos obligar o forzar la relación física de los niños”, no porque se propicie el abuso, sino porque se abre un flanco donde el niño puede asimilar que no tiene derechos”

Jackson también enfatizó que a los niños se les debe criar desde el cariño y respeto a sus cuerpos, permitiéndoles explorar sus límites y preferencias, por ejemplo, en cómo se expresan físicamente. Deben saber que tienen derecho a decir “no”, a preguntar, a expresar su bienestar o malestar.

Sobre los niños que son muy efusivos y afectuosos con facilidad frente a desconocidos, la psicóloga dice que “los niños son todos distintos y únicos. Es decir, algunos serán más expresivos físicamente, otros en lo verbal, otros más reservados” Afirmó

En conclusión, es vital conversar con los niños y niñas sobre el derecho a ir eligiendo su forma de vincularse con los demás.